A ésta Práctica se le asocian cantidad de acepciones que desconceptualizan, el entendimiento y la utilidad, de LA MEDITACIÓN. Por esto, he optado por entrar a explicar lo que es, desde lo que no es.
A menudo, la cultura popular occidental confunde la Meditación asociándola a una práctica mística. Para comprender la Práctica de la Meditación, deberíamos antes, entender que no se trata de ninguna práctica esotérica, ni ninguna práctica que nos lleve a estados paranormales. Así como, no es una práctica religiosa con el fin de conectar con un Dios o Dioses determinados, ni de llevar la mente en blanco, ni de conseguir estados de trance o hipnóticos, etc.
La Práctica de la Meditación requiere no estar en la búsqueda de estados, ni en el apego de mantenerse en ellos. Más bien se trata de no hacer nada, ¡observar lo que hay!. Pues en ese querer aferrarse a algo, lo que desarrollamos es más exigencia, tensión, y no surge la calma…. que es una de las consecuencias de esta Práctica. Acción desde la no acción o lo que es lo mismo, mantenerse en un estado de despiertos desde la no acción. El llevarse a la vida cotidiana este aprendizaje, ¡ya es mucho!.
La Práctica de la Meditación, puede ser entendida de dos formas. Una sería como “disciplina”, si la asociamos a alguna Filosofía determinada, generalmente Oriental. Desde este enfoque, el estudio filosófico nos puede ayudar a la compresión de uno mismo ya que se van dando diferentes estados de Consciencia explicados por las diferentes filosofías. Es útil, tener en cuenta que aún, con diferentes lenguajes y formas de expresión, todas vienen a decir, básicamente lo mismo.
Así mismo, la Meditación también puede ser entendida de una segunda forma, como una “técnica”. Y como tal, facilita la auto observación y el propio conocimiento de uno mismo, además de tener la utilidad, de calmar la mente. Atendiendo así a una parte esencial para la vida, que podría denominarse “higiene mental”. Al igual que nos lavamos los dientes todos los días, podemos incorporar un “breve lavado mental” diariamente, el cual, nos llevaría a un estado mental más saludable, más calmado.
En unos primeros estadios, la utilidad de la Meditación, se basa en el darse cuenta. Y esto permite ir adquiriendo consciencia de quién se es. Si observamos, metafóricamente, la Mente como un Océano … el oleaje de los pensamientos, vienen y van incesantemente, a veces hay calma y otras bravura. Ser consciente del estado presente de nuestra mente, nos ayuda a “surfear” las olas con mayor facilidad y eficacia. Teniendo en cuenta que los pensamientos influyen directamente, sobre nuestra conducta y movimiento en la vida. Se trata de que la ola, no nos rompa encima y nos lleve arrastrados hasta dónde no iríamos por nosotros mismos. Y si en algún caso nos rompe y arrastra, ser conscientes, darnos cuenta, aprender de ello y volver al Océano, observar…
Bien sea como técnica o cómo disciplina, esta Práctica, requiere de unos principios básicos que hay que ejercitar, y como tal, requieren de “práctica, práctica, práctica”.
El hecho de intentar definirla, me parece una osadía ya que básicamente es un estado que se da por sí mismo. Se da, cuando la persona trabaja consigo misma a través de “diferentes elementos” (Atención, Respiración, Posturas corporales, etc) focalizados al estudio de uno mismo y la propia evolución. De hecho, la Meditación no solo puede ser practicada de manera estática (sentado como estamos habituados a ver), si no que puede ser practicada en movimiento. Lo que trato de plasmar es que es un “estado vivencial” que nos permite entrar, más en calma y en contacto con nosotros mismos y lo que somos.
<<Lo ideal sería vivir la vida como una Meditación en movimiento>>.



