Partimos de que todos los sistemas psicológicos existentes, desde los más antiguos hasta los que hay en la actualidad, se pueden clasificar en dos:
- Los sistemas que estudian al ser humano desde el punto de vista de lo que es. Aquí entraría la psicología científica.
- Los sistemas que estudian al ser humano desde el punto de vista de lo que puede llegar a ser, es decir, desde su posible evolución. Estos son los más antiguos, y como ejemplo entraría el enfoque de la psicología humanista, el sistema filosófico del Yoga, etc.
El Trabajo con un@ mism@ parte de la perspectiva de la segunda clasificación. Ya que ésta entiende a la naturaleza humana como una existencia que se desarrolla hasta un punto y depende de la motivación de cada persona, asi como de los esfuerzos propios, de poder seguir desarrollándola.
La evolución o desarrollo personal, como prefiera denominarse, es posible si se dan las condiciones favorables, si la persona se esmera y, además, recibe la ayuda de aquellos que comenzaron el trabajo de sí mismos con anterioridad. De ahí una d el las labores del terapeuta gestalt: acompañar en el Camino a la persona que acude a terapia para conocerse y evolucionar. Sin esfuerzo y sin ayuda, la evolución es imposible. Además, es necesario quererlo mucho, pues con un deseo vago o pasajero no se genera el impulso necesario para ir hacia el cambio. El cambio requiere quererlo con suficiente intensidad y para ello, es necesario hacer esfuerzos. Una de la primeras cosas que debemos tener en cuenta para la propia evolución es la sensación del yo propia que tenemos. La educación recibida desde la infancia (padres, familia, amigos, colegio, etc) ha condicionado nuestra personalidad. De ahí que la persona cree conocerse pues tiende a asociar su manera de comportarse a lo que es. Esa personalidad nos da una imagen del yo, a la cual nos aferramos pues es la que conocemos, nos guste más o menos. Además, nos da una sensación de unidad y a eso es a lo que denominamos el yo ideal. Si la persona se queda en la justificación del «yo soy así y ya está», no existe posibilidad de evolución personal.
Sin embargo, si la persona inicia un camino de autoobservación y entra en la vía del autodescubrimiento comienza a darse cuenta de lo que es y de lo que no es, de que es lo que ya sabia y, además, lo contrario, entre otras miles de posibilidades más… Ahí comienza el auto cuestionamiento, la mirada hacia el interior y el camino hacia el yo real.
*Ideas extraidas de P.D.Ouspensky y de la propia experiencia de la autora.



