Nota sobre el darse cuenta

5 de abril de 2026

La Meditación: Breves notas sobre su práctica.

11 de abril de 2026

La aplicación del yoga como herramienta terapéutica

6 de abril de 2026

La Terapia Gestalt y el Yoga, están intrínsecamente relacionados entre sí. El Yoga es un sistema ancestral focalizado hacia el estudio y conocimiento del sí mismo. Actualmente, la confusión sobre lo que es el Yoga hace que se malentienda como una práctica de posturas dirigida hacia el bienestar. Sin embargo, esto sería una consecuencia que no tiene porque darse. El Yoga incluye el trabajo sobre el cuerpo, al igual que la Terapia Gestalt. Ambas entienden el cuerpo como la “máquina para la transformación”. Una sesión de Yoga dentro del contexto terapéutico, podría definirse como un espacio de auto- observación y transformación donde se trabaja con:

  • Posturas / Asanas (trabajo sobre el cuerpo y la conciencia corporal)
  • Trabajos respiratorios /Pranayama (trabajo sobre la conciencia de la respiración)
  • Meditación (trabajo sobre la conciencia de si, a través de la concentración, visualizaciones, mantras, etc).

La sesión de Yoga enfocada como herramienta terapéutica aporta diferentes utilidades, entre ellas :

  • Facilitar el paso del estado subjetivo al estado objetivo. Durante toda la sesión se está trabajando sobre el refuerzo de la atención, a través de escuchar las constantes instrucciones para activar determinadas partes del cuerpo y mantener así la postura. Inevitablemente el “yo ideal” queda desatendido por la constante atención hacia la realidad de nuestro cuerpo.
  • El guía de la sesión (terapeuta) trata de poner claridad, facilitando la no dispersión a través de las instrucciones o a través del contacto sutil. Así, acerca a la persona al darse cuenta de cómo está en el momento presente.
  • Ayuda a romper la mecanicidad ya que durante este espacio, el cuerpo se coloca en posturas que no está habituado. Por lo tanto, éste va a evocar nuevas sensaciones. Además, al ser un espacio de auto observación y transformación, la persona se va dando cuenta de su tendencia corporal. Por ejemplo, mirada abajo, hombros altos, ubicarse siempre en el mismo lugar, pecho hundido, etc. El llevarlo a la consciencia, hace posible el ir modificándolo.
  • Desarrolla la atención dividida. Durante la sesión, la persona dirige la atención hacia sí misma a través del cuerpo a la vez que la dirige hacia fuera, atendiendo las instrucciones del terapeuta para facilitar las asanas y observando lo que le rodea (objetos compañeros, ruidos, etc.). Se trabaja con ojos abiertos y/o cerrados en función de la necesidad.
  • Armonización de los tres centros. Surge de trabajar la secuencia de posturas, ya que escuchando las instrucciones, se activa la mente y la persona va ejecutando acciones corporales integrando así, la unión entre lo que se dice y se hace. Al unir cuerpo-mente afloran inevitablemente emociones o sentimientos de manera espontánea. En suma, cada asana= postura funciona como un mudra = gesto corporal determinado que evoca una sensación determinada por lo que de cada una de ellas surge un estado emocional concreto. Esta armonización nos acerca al espacio transpersonal.
  • En la sesión, se trabaja con el Principio de Realidad, con lo que hay, el cuerpo. Además, los pies, los cuales nos conectan con la Realidad son de vital importancia, dado que en casi todas las posturas, deben estar despiertos y activos. Sobretodo, en las posturas de pie para poder mantener la postura y evitar caerse.
  • Acercarse a la no identificación. Comenzamos identificando como estamos para ir pasando, progresivamente, a un estado de menos identificación (soltando tensiones). La relajación final es un trabajo básicamente de soltar, de abandono, sin perder la Conciencia de si. Nos muestra, sobretodo, el darnos cuenta de lo aferrados e identificados que estamos a nuestro pensamiento, cuerpo y emociones. Pero a su vez, nos enseña el camino para aprender a soltar. En el Cuarto Camino se habla del Trabajo de la no identificación. Útil herramienta para la vida y la terapia.
  • La entrega al trabajo es fundamental. Por lo que durante la sesión, recibimos información sobre “como está nuestro esfuerzo voluntario, compromiso y motivación”, elementos necesarios para el cambio. Cuando se da, surge un estado de Conciencia de si donde se crea una distancia entre el observador y lo observado.
  • El propósito de la Terapia Gestalt es el regresar al presente. Y éste, es un trabajo que igualmente se va dando durante una sesión o práctica continuada de Yoga. El trabajo de focalizar la atención sobre el propio cuerpo nos acerca al presente, “estoy aquí”, y lo que se va dando es, presencia.
  • ¡La asana=postura es un proceso y por lo tanto, nos dice mucho de como entramos, nos mantenemos y salimos de ella. Podemos autoobservar aspectos carácteriales como la prisa, la desconexión, la pereza, la exigencia, el orgullo, la envidia (al observar al compañero-@s), la vergüenza, las fantasías, el miedo, etc. Así mismo, el proceso de la asana requiere de atención sobre el cuerpo, y de la que se va, el proceso queda interrumpido y la postura se desvanece. Se podría decir que la asana es un facilitador de darnos cuenta muy útil, ya que nos proporciona mucha información sobre nosotros mismos.
  • La meta no es llegar a la postura, sino de todo lo que nos vamos dando cuenta en el proceso de la misma.
  • Surge economización de la energía, ya que la persona va auto-observando tensiones corporales innecesarias para sostenerse, las cuales va soltando con el tiempo. Por ejemplo, puede darse cuenta que está constantemente con la mandíbula tensa, entonces, desde esa conciencia sobre una tensión innecesaria, la reconoce y puede soltarla. Se aprende pues a economizar la energía en el día a día.
  • A largo plazo, la práctica de asanas favorece el patrón respiratorio y va abriendo la coraza muscular. Siendo éste un objetivo en la Terapia.
  • Con la práctica continuada se va dando una Observación de si, de como estaba al comienzo y como estoy en el presente. Esto puede verse en la evolución al ejecutar las asanas.
  • Con la práctica del pranayama, aprendo a auto observar sin modificar la respiración. Esto facilita la expansión, el ritmo y la capacidad respiratoria, por lo que con el tiempo, surge un patrón respiratorio más saludable.
  • A través de la “secuencia de asanas” lo que se va dando es una práctica del estado de “meditacion en movimiento”. Y éste sería el estado ideal para estar en la vida.